domingo, 1 de mayo de 2016

Al cierre del Festival de la Lectura Chacao: LA TRADICIÓN DEL DISEÑO EDITORIAL EN VENEZUELA

La 1era y la 2da edición del Diccionario de Historia de Venezuela editado por la Fundación Polar ganaron Medalla de Oro (1989) y Letra de Oro (1999), respectivamente,  en Leipzig.

El domingo 1 de mayo clausuró la feria del libro que da pie para recordar la trayectoria nacional en el diseño editorial.


Nuestra cultura del diseño está asentada en una tradición editorial que ha sido reconocida fuera de nuestras fronteras con galardones que van desde la Medalla de Bronce obtenida por Imposibilia en la “Exposición Internacional del arte del libro” de Leipzig en 1971, hasta el “World Cookbook Awards” que mereció en 2014 la publicación Mango verde, maduro, pintón o los libros diseñados por Juan Fernando Mercerón que acaban de ganar en sus categorías en el II Premio Latinoamericano de Diseño Editorial.

Extraño récord para un país con una población que mayoritariamente no lee más allá del diario Ultimas Noticias, según mis observaciones empíricas en la calle.

En gran parte los inicios de la tradición del diseño editorial venezolano fue  impulsada por Gerd Leufert, quien en doble labor como creador y promotor, inició la costumbre de enviar su trabajo a diferentes convocatorias internacionales como una manera de recibir apreciaciones sobre lo que hacía, además de la intención de colocar el diseño local en el escenario mundial. En el catálogo Venezuela en Leipzig de la exposición homónima que tuvo lugar en la Sala TAC, la curadora Carmen Alicia di Pasquale escribió un texto que recorre la trayectoria de nuestros diseñadores en esa plaza hasta el otorgamiento del premio Gutenberg a Alvaro Sotillo en 2005. En una entrevista que le realicé en diciembre del año pasado, Sotillo considera notables las tres Letras de Oro obtenidas en Alemania en estos 45 años.

En nuestra historia del diseño se ha valorado el ámbito editorial –al que se le ha agregado en los años recientes la emblemática-, en detrimento de campos que también ha tenido cierta resonancia como el  diseño en la publicidad, aún inabordado por culpa de algunos prejuicios incubados desde los años sesenta que puedo comentar en otro post.

Para nuestra historia del diseño gráfico ha sido importante el aporte de las empresas petroleras en el desarrollo de la industria editorial con las revistas Shell, El Farol y Tópicos, así como el encuentro entre los artistas visuales y los intelectuales que pensaron y construyeron una cultura del diseño moderna en el siglo XX. Nuestros museos producían catálogos increíbles que han menguado hasta convertirse en folletos por la mezquina asignación de presupuesto a la cultura durante los años recientes. Sin embargo me consta que los diseñadores de Fundación Museos Nacionales persisten en la labor de brindar dignidad visual al material que se entrega al público.

Incluso en la empresa privada el diseño editorial experimentaba y se arriesgaba: era notorio en las publicaciones de la Fundación Polar y la Fundación Bigott. En este sector los impresos también se han ido reduciendo, no sólo por la escasez de papel y tinta, sino por la crisis económica.

El mundo editorial ha cambiando

El libro de Ictiología Marina editado por el Conicit,
diseñado por Alvaro Sotillo e impreso por Editorial Arte,
obtuvo premio de honor (1982) en Leipzig.
En una entrevista que realicé a Masa a principios de este año, comentaba que aún en el año 2005 publicaba libros por su importancia para constituir portafolio. Sin embargo, reconoce que esa tendencia ha ido cambiando, ya que los contenidos han ido migrando hacia los soportes digitales ante la aparición de dispositivos como las tabletas en el 2010.

Para Andrés Rincón, socio y director de MBLM en Venezuela, ya tenemos muy buenas piezas digitales, ya estamos adentrándonos en el mundo de las aplicaciones, pero “todavía no estamos a la par de lo que hacíamos a nivel de impresos, y creo que es porque nos quedamos en el tiempo, entonces bueno, para nosotros el impreso sigue siendo importante, pero para el resto del mundo va mermando”.

Ante los cambios tecnológicos y de tendencias de los consumidores que están planteadas en la actualidad, la tradición de excelencia del diseño editorial venezolano puede darse el lujo de impulsar áreas emergentes en nuestro país como el diseño de fuentes tipográficas y el diseño con tipografía que están despertando mucho interés entre nuestros diseñadores.

Venezuela ha cambiado

La desaparecida editorial Armitano
producía libros de lujo, como éste que
compré en la feria este año.
Ha sido importante la tradición del diseño editorial, pero curiosamente hay déficit de publicaciones sobre el diseño venezolano, aplicándose el famoso dicho de la casa del herrero. Por otra parte, la crisis económica ha ido afectando la industria editorial.

Para José José Villamizar, quien en el año 2012 se aventuró en editar por su cuenta Venezuela CMYK-Marcas, el tema editorial está actualmente muy golpeado a pesar de que hay diseñadores editoriales que siguen haciendo algunas cosas: “No sería este momento histórico venezolano el que permita que se esté desarrollando de la mejor manera”, considera.

Comenta Zilah Rojas, diseñadora editorial que ha ganado premios con títulos como Ciudad Bolívar no te muevas que te voy a disparar, “que los costos ahorita están tan altos, que bueno, imprimir un libro es una locura. El precio que te queda al final es una cosa que no puedes vender.  O sea, ahorita, por lo menos lo que yo manejo es gente que tiene galerías afuera e imprimen en Venezuela. Yo trabajé todo el año (2015) con tirajes de mil, las galerías producen tres a cuatro folletos al año. Mira, se está imprimiendo, pero eso depende de las imprentas. Hay imprentas que importan su propio papel”.

Este es uno de los títulos del Colectivo La Mancha.
La producción ha bajado, no se ha detenido. La crisis incluso está empujando hacia el formato digital a los diseñadores afectos al chavismo como los del Colectivo La Mancha, ganador del premio CENAL  con  la colección La buena calle. Oscar Sotillo, propulsor de La Mancha indica que siempre destacaron por su planteamiento del diseño al estilo “arte povera” a dos tintas, de libros muy simples con sobriedad tipográfica.

Los problemas económicos del país se están reflejando en las imprentas, y por ende, en la materialidad del libro. Hay editoriales como los libros de El Nacional que están concentrándose en el formato digital, y quizás otras editoriales inicien el cambio. En el Festival de la Lectura de Chacao desde hace dos años ya no encuentro novedades sobre diseño de la Gustavo Gili, Taschen o Trillas y noto que ha aumentado la venta de revistas y los libros usados. Por otra parte, el  mercado editorial foráneo está transformándose ante los retos tecnológicos. En Venezuela también está experimentando mutaciones, pero por razones distintas, y esto afecta al ejercicio del diseño. Como en las crisis se pueden hallar oportunidades, tengo la certeza de que será para bien. 

sábado, 23 de abril de 2016

Alfiero Designs: PEQUEÑOS ARTEFACTOS QUE SOLUCIONAN PROBLEMAS COTIDIANOS


Estas son apenas unas líneas sobre la enriquecedora charla que tuve con Jesús Moreno, emprendedor creativo, quien creó la marca Alfiero Designs para hacer realidad su sueño de producir sus diseños en Venezuela. Entusiasmo es la palabra que lo define, y es que tiene razones para ello.


El diseño industrial apareció de repente en la vida de Jesús Moreno, en el momento en el que dudaba si seguía estudiando en la Universidad Simón Bolívar. El buen consejo materno apareció en esa encrucijada, recordándole que de niño le gustaba diseñar cosas, entonces, él decidió buscar en la oferta académica caraqueña hasta que encontró el programa de estudios “Ingeniería de Diseño Industrial” en el Instituto Universitario Politécnico Santiago Mariño (UPSM), donde cursa el octavo semestre. 

En el 2016 Jesús inició un proyecto personal productivo que devino en lo que desde el año pasado es Rollo, un “enrolla-cables” para audífonos y cargadores de celular. Este gadget, sin duda, resuelve un problema cotidiano tan puntual como el de cómo guardar y trasladar estos adminículos con cable que normalmente se enredan, causando demasiado fastidio al usuario.

El reto que se impuso fue diseñar y producir en impresión 3D, convirtiéndose así en el primer emprendedor venezolano en fabricar con esta tecnología sobre la que pesa el prejuicio de que “es cara”, situación que ha ido cambiando con su aceptación y uso cada vez más extendido.

El rollo para diseñar ROLLO

Jesús Moreno cuenta con orgullo que la genética creativa la heredó de su bisabuelo y abuelo italianos, quienes trabajaban la herrería y la construcción. En homenaje a sus antepasados, seleccionó su nombre para crear la marca Alfiero Designs, que a la vez es su segundo nombre.

Estando ya en la carrera en el UPSM, se dio cuenta de que debía obligatoriamente seguir estudiando e investigando fuera de su escuela, porque sus profesores son básicamente ingenieros y arquitectos, no diseñadores. Así fue inscribiéndose en cursos y talleres complementarios como el de modelado 3D con el programa Rhino, que realizó con el diseñador industrial Luis Lobo o el de impresión 3D que efectuó con Robin Pérez, de Tecnoprint 3D. Ambos contactos serían vitales para el posterior desarrollo de Rollo.
Curiosidad: iniciaron la carrera en el UPSM
14 personas que fueron desertando
hasta que quedó sólo Jesús.

Al tomar la decisión de emprender, Jesús revisó las ideas que tenía archivadas, donde se reencontró con el enrolla-cables. Lo redibujó, hizo un primer prototipo en cartón y luego lo pasó a los prototipos hechos en impresión 3D gracias a un intercambio que estableció con Tecnoprint, mientras que Luis Lobo le asesoró en los detalles técnicos.

En dicho proceso fue efectuando pruebas de resistencia (de forma casera) y de uso, que lo llevaron a agregar como elemento innovador los agujeros para insertar el plug de los audífonos y los enchufes para los cargadores de baterías de celulares.

Con cinco piezas listas, hizo un video casero de su proyecto que subió a Facebook a finales del 2014, e inesperadamente recibió cientos de likes y pedidos, pero no fue sino hasta febrero del año siguiente que tuvo los primeros 50 enrolla-cables recién salidos de “imprenta”.

Relata que encontrar el nombre del producto le resultó más complicado: “Eso fue lo más difícil, pero al final salió de la relación de la forma y la función.  Combiné la palabra rollo, que tanto usamos en Caracas, con el hecho de enrollar los cables y lo complicado que siempre es, enrollar un cable es un rollo, para un gadget que más bien facilita o te desenrolla la vida para llevar los audífonos y los cargadores de celular colgados o en una cartera”.

La tienda Siete al Cubo fue la primera en abrirle las puertas. “Los primeros Rollos que les llevé tenían un empaque sencillo en opalina que diseñé, imprimí en serigrafía y elaboré a mano”. Posteriormente pasó a imprenta, pero al dispararse los costos de tinta y papel, se vió en la necesidad de tomar decisiones para que el precio de su producto no se disparara y a la vez obtener ganancias.

Entonces recurrió al troquelado en una tipografía en un cartón reciclado al que aplica en serigrafía la información en tinta negra. Es una solución minimalista y que apuesta a la responsabilidad con el ambiente: “Quiero que mi diseño sea conciente y honesto”, asevera Jesús, quien además explica que al fabricar Rollo el desecho es prácticamente cero, y los pocos residuos que salen se acumulan y se reciclan. También señala que recientemente se alió con el diseñador gráfico Julio Díaz, de Kreaktium, quien rediseñó la imagen del producto.

Actualmente Rollo está disponible en 6 colores en 10 tiendas de diseño del país y en una de Bogotá. También se puede adquirir a través de Mercado Libre.

Impresión 3D, producción viable

El joven emprendedor decidió producir con impresión 3D porque le ha resultado práctica,  económica y ecológica. Le permite resolver con lo que hay en el país.

Trabaja con la impresión FDM, o por “filamento fundido”, que emplea plástico ABS, derivado del petróleo de acabado mate, o el tipo PLA, que posee compuestos biológicos y cuyo acabado es más rígido y traslúcido.

Como dato técnico (los cuales me parecen súper interesantes, porque son como escarbar en el ADN de los objetos), Jesús comenta que Rollo está compuesto por 48 capas de plástico con trama triangular, que le aseguran cierta flexibilidad y su resistencia al uso.

La siguiente evolución en el emprendimiento creativo de Alfiero Designs fue la adquisición de una impresora ROBO 3D con cama caliente, una tecnología que ya puede mencionarse como “casera”, porque los precios han ido cediendo y la están poniendo al alcance de la mano de muchas personas. La inversión fue posible gracias a los ahorros de la mamá de Jesús, quien la ha mencionado varias veces como su manager y principal apoyo.

Alfiero Designs lanza ahora UTOMO

Así se usa Utomo
El siguiente diseño de Jesús Moreno en alcanzar vida productiva es Utomo, que ya está listo para ser lanzado al mercado. Se trata de “un portabotella adapptable a la mayoría de los envases plásticos desechables de hasta 1litro de capacidad”. 

Utomo es la segunda pieza de la línea Gadgets de Alfiero Design, que nace para solucionar un problema tan usual como llevar en la mano una botellita de agua cuando se hace ejercicio al aire libre. Jesús dice que como asiduo de El Avila, notó que la mayoría de quienes suben el cerro van con una botella en la mano, que se les cae o se les olvida. Con Utomo la persona tiene la oportunidad de colgar la botella de una pretina, cinta de koala o su muñeca, brindándole más comodidad.

domingo, 17 de abril de 2016

CUÁNTO VALE EL TRABAJO CREATIVO, LA INTERROGANTE PERPETUA


Esta semana voy con una información sencilla y concreta: la recomendación de un taller que estoy segura que vale la pena y que te va a interesar como profesional creativo.

Cuánto vale el diseño y cómo cobrar ha sido una preocupación constante en Venezuela. A lo largo del tiempo se han hecho diferentes propuestas para “tarifar” este trabajo, y las charlas que abordan ese dilema, siempre revientan en asistencia. 

Esta inquietud no es exclusiva de los diseñadores, porque se extiende a otras profesiones creativas, sobre todo cuando se ofrecen servicios free lance, como en el caso de los comunicadores sociales, fotógrafos y mercadólogos, entre otros. Siempre fue “un gran tema”, pero mucho más aún en estos tiempos de severa crisis económica.

En las semanas recientes me llamó la atención entre la oferta de oferta de cursos que circula por Twitter, el taller Elaboración de costos para creativos y diseñadores que está convocando Kreaktium, porque en vez de ofrecer una propuesta de tarifas, que es lo que más he hallado en este terreno, su objetivo es el de proveer herramientas y criterios para calcular  costos, y en base a ellos, generar propuestas competitivas a los clientes.

Dejo el vínculo para que revisen la información completa, así como para que descarguen un pdf que contiene los datos de precio y datos para inscribirse aquí: Taller 28 de abril

En particular me parecen interesantes dos elementos: primero, el contenido que incluye elementos legales y criterios de ética profesional; y en segundo lugar, el perfil del facilitador, quien es diseñador gráfico y web de formación base. Se trata de Julio Díaz Granados, que además, sabe de emprendimiento, porque dirige desde hace algún tiempo su empresa creativa, Kreaktium.

El taller Elaboración de costos para creativos y diseñadores  será la jornada completa del jueves 28 de abril en Katara Espacios. Voy a asistir, si no tienes chance de ir en esta oportunidad, ya te contaré cómo me fue.