domingo, 26 de junio de 2016

Recomendado: EL CONGRESO SIGNO ARRIBA A SU 8VA EDICIÓN EN NOVIEMBRE

Hay que hacer lo que nos gusta con pasión, suelen recomendar. Justo es lo que hace Sasha Becerra desde hace ocho años con el Congreso Internacional de Diseño Gráfico Signo en la ciudad de Mérida. Me consta luego de haber sido charlista en la edición del año pasado.

Sasha Becerra, Ramón Díaz y Tamanaco Quijada, de Vanguardia Creativa Producciones, son quienes encabezan un entusiasta equipo que ha mantenido el evento contra viento y marea.
Edición 2010, diseño Juan Carlos Darias | Edición 2011, diseño Domingo VIlalba | Edición 2012, diseño Santiago Pol

La productora contaba con varios años de experiencia en la organización de conciertos y eventos culturales, hasta que entre el 2008-2009 se propusieron crear una actividad de corte académico, “y en vista de la ausencia de eventos de diseño que mostraran al mundo lo que en Venezuela se hace,  nos planteamos el reto de proponer un evento hecho para las nuevas oportunidades del talento emergente, siempre acompañados de lo mejor del diseño mundial. A pesar de las piedras en el camino, los egos, y las dudas de los que nos preguntaban que quiénes éramos para hacer un congreso de diseño, nos pusimos de pie y seguimos adelante incluyendo a todos y con la humildad que nos representa”, relata con emoción Sasha Becerra.
Edición 2013, diseño Bruno Porto (Brasil) | Edición 2014, diseño Liu Prato | Edición 2015, diseño Juan Madriz

Signo se ha proyectado como un evento internacional, con la presencia de reconocidas figuras internacionales y nacionales. En el 2015 estuvo el ecuatoriano Pablo Iturralde, con una contundente ponencia de la que extraje como un mantra la siguiente máxima: “El diseño no es arte ni publicidad”.
La crisis que ha acosado el país en los últimos años ha golpeado el evento a nivel de participación, según cuenta Becerra: “En el 2009 hemos tenido en el evento participación de todos los estados de Venezuela, para el 2010 y 2011 contamos incluso con delegaciones de universidades colombianas, pero por la decadencia que ha vivido nuestro país todo esto ha disminuido tanto en el número de asistentes, como de invitados internacionales. Este año se hace casi imposible cubrir los gastos de un invitado del extranjero, cuando en los inicios de Signo se trajeron hasta cinco. Signo lleva ya tres años sobreviviendo con su fiel comunidad, que a pesar de todo, hace grandes esfuerzos para poder asistir al evento”.

Una curiosidad en torno a estos cambios es que el público de Signo provenía de todas partes del país, con poca afluencia merideña, pero el año pasado, esta situación se invirtió, con asistencia predominantemente local.

Según Sasha, el secreto para mantenerse ha sido “creatividad y creer en que todo es posible con esfuerzo y trabajo”.

Invitación para noviembre 2016

Del 2 al 4 de noviembre será el 8vo Congreso Internacional Signo, cuyo cartel anuncia las conferencias de Faride Mereb, Liu Prato, Gustavo Jiménez y Andrés Rincón, por Venezuela y al estadounidense Richard Doubleday.

Faride Mereb hablará sobre el área en la que destaca: diseño editorial autogestionado. Faride es de las nuevas generaciones venezolanas fascinadas por la galaxia de Gutemberg, la tinta y el papel, y es a través de Letra Muerta desde donde produce libros que redescubren la poesía venezolana.

Por su parte, Andrés Rincón es diseñador gráfico especialista en estrategia de marcas, conocimiento que pone en práctica en MBLM, estudio con oficinas en Nueva York, México, Dubai y Caracas, que ha abordado importantes proyectos internacionales como el rediseño de la imagen de American Airlines la marca-país de México y diversos productos de nuestras Empresas Polar.  

El invitado internacional de este año, Richard Doubleday, dará charla y taller. La primera se titula “Motion Graphics: explorando la relación entre elementos de diseño fijo y en movimiento”, mientras que el taller será sobre “Conceptualización cultural de postales. Nueva Orleans en Mérida”.   Es de resaltar que Doubleday posee una meritoria carrera como cartelista de inspiración multicultural, mostrando trazos latinoamericanos, africanos y asiáticos. Parte de su trabajo será expuesto durante Signo 2016: “Visual Telegrams Poster Exhibition 2016” es el título de la compilación de 50 de sus afiches que serán explicados por el propio diseñador.

En el 2016, Signo se prepara para ser una experiencia más íntima, sólo para 120 personas. Los interesados pueden inscribirse desde ya, aprovechando los precios de preventa hasta el 1 de agosto. Para más información sobre pagos y el proceso de registro, accedan a la web congresosigno.com



Este es un evento que recomiendo por la grata experiencia que significó para mí el año pasado en el que se demuestra, tal como señala Sasha Becerra, “que tenemos un país lleno de talento y que la creatividad sobra en Venezuela”.

domingo, 19 de junio de 2016

Carlos Márquez MAESTRO DE ILUSTRADORES


Los grandes aportes de Carlos Márquez a la educación en el país ha sido crear un programa de estudios específico para la Ilustración y la fundación del Centro de Diseño Digital.

Entre otras historias, aún falta por registrar con detalle el relato de la creación y desarrollo de las escuelas de diseño en nuestro país. Una personalidad que ha cumplido un papel protagónico en el área formativa ha sido Carlos Márquez, quien ha fundado dos instituciones educativas pivotales: el Instituto de Diseño Caracas y el Centro de Diseño Digital.

Márquez fue de esos chamos con una vocación incomprendida por sus padres, quienes pretendían que siguiera el rumbo universitario –conservadora aspiración de la clase media venezolana-, y no carreras u oficios técnicos o creativos.

Con dicho perfil, Carlos Márquez dio tumbos por Caracas buscando el programa de estudios que se ajustara a lo que quería, hasta que a finales de los años setenta se inscribió en el Instituto Europeo di Design (IED) y en el Politécnico de Milán. Relata que su experiencia en esta institución dirigida por Nino di Salvatore fue particular, porque su filosofía era formar gerentes de diseño con amplia capacidad conceptual. “A mi me dieron clases Bruno Munari y Emilio Marconi… ¡vi clases con gente importante!”, relata, mientras que la educación en el IED era primordialmente técnica, con énfasis en la ilustración.


Al cabo de tres años regresa a Caracas y se consigue por casualidad en la calle a Freddy Balza, quien le había dado clases de diseño industrial en el Instituto Universitario Antonio José de Sucre. Entonces, acarician la idea de abrir una escuela, y comienzan dictando clases particulares: ”Y así empezamos, y ya para mediados del 83’, estábamos fundando el Instituto de Diseño Caracas (IDC). Eso se construyó con las uñas. Hasta mi mamá fue a ayudar a pintar la casa antes de abrir. Recuerdo que nosotros teníamos unos folleticos que eran como un díptico donde se podían poner los datos y fuimos a la Neuman, que estaba en La Florida para ese entonces, y ese día daban los resultados de quiénes quedaban, entonces estábamos parados en la puerta entregando los folleticos, y de allí salimos corriendo y empezamos con los que quedaron rechazados o llegaron tarde a las inscripciones de la Neumann. Allí empezó un poco la historia”.

Dentro del desarrollo de la Caracas, uno de los aportes rotundos de Carlos Márquez fue constituir el primer perfil académico de ilustración en Venezuela ya cerca de los años noventa. El IDC comenzó con diseño gráfico y diseño industrial, “pero como mi gran amor siempre ha sido la ilustración, entonces habiendo adquirido un poco más de experiencia y habiendo ganado un poco más de terreno, creé este perfil del ilustrador”; cuenta Márquez.

Aproximadamente en 1995 (según los recuerdos), aparecieron otros intereses en la vida del profesor Márquez, y termina yéndose de la Caracas. Iniciaba en esa época el boom de la computación gráfica, y es cuando se dedica a aprender el manejo de programas y el uso de diferentes herramientas digitales. “Quizás estuvo a mi favor el hecho de que nunca me intimidó, pero, si bien estuve formado en una escuela tradicional donde todo era recortar y pegar, literalmente”.

Del diseño analógico al digital

Hurgar en la trayectoria de Carlos Márquez es toparse con los inicios del diseño digital en el país. Indica que comenzó recibiendo cursos de Photoshop con la referencia de aquel momento: “los Azpúrua en Preprint” e incursionó en el uso de las primeras computadoras personales que llegaron, las Commodore.

Comenta Márquez que había un mundo que se abría, incluso hacia el universo “punto com” con las primeras páginas web. Entonces, junto a sus amigos Rodrigo Machado y Eduardo Aldrey pensó en crear un espacio para ofrecer entrenamiento formal en dicha área, entendiendo no sólo cómo se usaban las aplicaciones, sino la metodología para trabajar con las nuevas tecnologías, y allí es que nace el Centro de Diseño Digital: “A finales del 97’ empieza el proyecto, y comenzamos con cursos cortos de manejo del software por un lado, otro orientado a la parte de impresos y otro para la parte web, en esta parte nos ayudó mucho Ciro Urdaneta”.


Márquez enumera la complejidad del proyecto: “Eran cuatro trimestres y fue el primer modelo de cómo abordar el diseño entendiendo la interfase, porque, obviamente cuando tú estás diseñando para lo impreso, eso te condiciona… pero cómo abordabas tú el diseño en una interfase? como hacías tú la navegación, todos estos aspectos novedosos, que bueno, no se habían abordado hasta ese entonces, digamos que de manera formal. ¿Cómo diseñar una página web? ¿qué consideraciones tiene?, el rollo de las complicaciones que había en ese momento, del color, por qué esos colores, o sea, se abre un mundo, porque la tecnología de alguna manera estaba empujando en esa dirección, entonces, ese perfil, buscaba un poco crear, cómo este diseñador web tiene que aprender a trabajar en ese novedoso soporte”.

El primer programa podía tomarlo cualquier persona, luego pasaron al modelo de comunicación visual súper exigente, que incluía diseño para impresos, ilustración, animación y web. Indica Márquez que el perfil de los egresados de aquel momento se perdía de vista.

Ese modelo exigente duró unos años, pero la “crisis-país” lo fue afectando, porque se hizo costoso, y obligó a fragmentar en áreas específicas, y es de allí el desglose del Cdd para las carreras diseño gráfico, diseño web, multimedia e ilustración.

A ésta última, el gran amor de Carlos Márquez, le dieron una vuelta adicional que es la animación, decisión que surge de una realidad: “vamos a estar claros, la ilustración en Venezuela nunca ha sido un recurso muy explotado; sin hablar de que editorialmente es muy pobre el trabajo de ilustración en Venezuela —fuera de algunas cosas infantiles—. No hay un discurso que alimenta a la ilustración acá, no hay comics, no es un recurso que se use por ejemplo en el diseño editorial: revistas, portadas; es muy escaso, pero sigue siendo atractivo, porque el que nace con esa vocación no puede dejar de hacerla. Entonces, un poco la vuelta fue involucrar la animación 2D, que está muy ligada al discurso de ilustración porque las habilidades básicamente son las mismas, pero en el campo laboral sí hay una necesidad de ese perfil, entonces bueno, lo atractivo de este modelo de ilustración y animación es que tiene cabida en un campo laboral que si está más activo en el país”.

Ante la situación recesiva venezolana, Carlos Márquez considera que el talento venezolano aún es competitivo y parte de su preocupación ha sido brindarle los conocimientos y herramientas necesarias para vivir de lo que le gusta. 

Como cierre me parece importante señalar que el director académico del Cdd en los años recientes ha ido dirigiéndose con cada vez más fuerza hacia las artes plásticas, teniendo en su obra gran influjo de su vena de ilustrador.

domingo, 12 de junio de 2016

Juan Carlos Chávez: UN DISEÑADOR VENEZOLANO INVOLUCRADO EN INVESTIGACIÓN PARA LA NASA DESDE PERÚ


Graduado de la Escuela de Diseño Industrial de la ULA, Juan Carlos Chávez emigró a Perú, donde como especialista de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), participa en un proyecto de astrobiología para la NASA, entre otras actividades relevantes.

Hace un año y 8 meses el diseñador industrial Juan Carlos Chávez y su esposa viajaron como mochileros a Perú, y una vez en Lima, decidieron quedarse.

Chávez es egresado de la Escuela de Diseño Industrial de la Universidad de Los Andes, y en el momento de irse trabajaba en la escuela de ingeniería industrial de la Universidad Católica Andrés Bello, donde afinó un perfil ingenieril, orientado a las tecnologías productivas de donde surgen los objetos.

Con dicho bagaje aterrizó en la capital peruana, e inició la búsqueda de empleo en el área académica. Al final de un intensivo proceso de selección de cuatro meses, fue contratado como profesor tiempo completo y asesor por la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), para la carrera de Ingeniería Industrial. También le han encomendado la construcción del Syllabus del Taller de Ingeniería de Diseño y colaboración en diseño digital CAD.

Relata el diseñador merideño que “mi formación es diferente a lo que acostumbran acá, el diseñador industrial es más artista en Perú, porque urge de la relación con las facultades de arquitectura e ingeniería. En mi caso, estaba preparado para trabajar como diseñador en proyectos de ingeniería”. 

Chávez también reconoce los buenos oficios de la EDI-ULA, aunque su orientación sea bauhasiana. “En general la educación que recibí en mi escuela fue muy buena, aunque considero actualmente que es momento para que cambie su malla curricular, creo que llegará en su momento”.

Experiencia única: los FabLab

Explica Juan Carlos Chávez que Perú es uno de los países pioneros en Latinoamérica en abrir FabLab, la UTEC cuenta con el suyo propio y hace poco se firmó un convenio para abrir el primer BioFabLab en Perú, proyecto del MIT (Massachusetts Institute of Technology) que explora nuevas formas de innovación e invención por medio de la fabricación digital.

El FabLab de UTEC se ha planteado como un laboratorio de diseño para ingenieros que cuenta con una relevante inversión en tecnologías de punta. En la actualidad tanto la empresa privada como el gobierno peruano lo busca para desarrollar proyectos. El profesor Luis Peña es la pieza clave en la articulación del FabLab. 

Teniendo a disposición esta plataforma, cuenta Chávez que la universidad apoya la investigación aplicada para crear productos y conocimientos, como en el caso del desarrollo de un equipo que detecta úlceras por presión (UPP) por medio de cámara termográfica, donde ingeniería y diseño industrial trabajan juntos para el área biomédica, como un aporte social para la salud. Según relata Chávez, el proyecto se ha desarrollado en fases: la primera, para crear los algoritmos y el producto a nivel conceptual. La fase 2, que consiste en la construcción del prototipo físico para realizar las pruebas.

Pieza para equipo UPP.
Importante es el hecho de que la metodología aplicada ha sido un aporte del diseñador venezolano. La misma, que él tituló “La máquina de ingeniería del diseño”, la validó en un proyecto que ejecutó para 3M de Venezuela cuando trabajaba junto al ingeniero Joao de Gouveia en Consultores UCAB.

El proyecto UPP se ha realizado con un equipo multidisciplinario de doctores en diferentes campos de la ingeniería y está a la espera de inversionistas que le inyecten los recursos para la producción.

Para sembrar papas en Marte

Pese a su aún breve recorrido en UTEC, Juan Carlos Chávez  participa con entusiasmo en varios proyectos de envergadura para su carrera, como es el caso del de astrobiología que se realiza en conjunto con la NASA para diseñar y desarrollar tecnologías que contribuyan a la colonización de Marte.
La idea parte de un problema detectado: el consumo de alimentos no masticables en el espacio genera diferentes trastornos en los astronautas, además de la necesidad de producir alimentos en el espacio. A partir de dicho diagnósticos, los científicos de la NASA estudiaron varios tipos de alimentos hasta dar con la papa, tubérculo robusto que consideran idóneo para sembrar en condiciones extremas. 

Entonces recurren al Centro Internacional de la Papa (CIP) en Perú para profundizar la investigación sobre este vegetal que es sembrado a tres mil metros de altura y a -10 grados en las montañas andinas. Sumémosle que en ese país se encuentra el desierto de La Joya, en Arequipa, en el que no ha llovido durante 20 millones de años. Por lo tanto es una tierra rojiza y sin vida, como Marte. 

A estos datos se agrega que los científicos de la NASA hallaron recientemente las pruebas de la existencia de agua en el planeta rojo. Se trata de un agua cargada de sales que permiten que permanezca líquida a temperaturas muy bajas de hasta 70 grados bajo cero.

Los científicos acarician la posibilidad de sembrar en Marte, a través de la intervención de la ingeniería biomédica, alterando y fortaleciendo genéticamente unos cuantos tipos de papas, y enriqueciendo los suelos, pruebas que harán con las muestras de La Joya.

El siguiente problema es ¿Cómo hacer las pruebas en la Tierra, simulando las condiciones de la atmósfera marciana?

Cuenta Juan Carlos Chávez que allí es que entra el FabLab de UTEC, para cubrir la necesidad de crear un simulador de la atmósfera de Marte.

El investigador de la NASA Doctor Julio Valdivia, es quien favorece el enlace, a la vez que dirige la carrera de Ingeniería biomédica de la UTEC. El organismo estadounidense ha enviado material clasificado que sirve al equipo peruano para trabajar el proyecto con la metodología propuesta por el diseñador industrial venezolano. Actualmente están en la tercera fase, de prototipado del módulo.

El prototipo se fabricará en aluminio especial y policarbonato, explica Chávez, mientras que el sistema electrónico será controlado con arduino. “Se construirá en conjunto con los estudiantes”, indica Chávez, quien complementa: “esta es la gran oportunidad para que ellos apliquen sus conocimientos en un proyecto real”.

Las colaboraciones

En Perú Juan Carlos Chávez ha encontrado un ambiente estimulante para ejercer como diseñador
Vista del FabLab UTEC
industrial. Adicional a los proyectos ya mencionados, está colaborando en la concepción del nuevo pensum de estudios de la carrera de Ingeniería Industrial. Igualmente participa en la creación de una Impresora 3D que sustituye el plástico por resinas naturales de la selva, el cual se considera un aporte socioambiental. Tanto este proyecto como el de la UPP es dirigido por el profesor Luis Peña.

En paralelo, Chávez se prepara para realizar una maestría y espera poder venir pronto a Venezuela para dictar charlas y realizar otras actividades para compartir las experiencias y los conocimientos adquiridos durante este período de innovadoras acciones en UTEC.