lunes, 16 de mayo de 2011

EL DISEÑO GRÁFICO Y LA INDUSTRIA PETROLERA EN VENEZUELA

[Del 15 al 21 de mayo] La primera revista industrial del país fue Tópicos. Mostramos la edición que celebró sus Bodas de Oro en 1989, portada de Oscar Vásquez, diagramación de ABV Diseño.

La industria petrolera ha dejado una huella tan honda en la cultura venezolana, que hasta ha impactado en el ejercicio del diseño gráfico. Desde la instalación de las trasnacionales a principios del siglo XIX, hasta mucho después de la nacionalización del petróleo y la creación de Petróleos de Venezuela en 1975, han sido patentes sus aportes en las áreas tecnológica y creativa.

Nuestra "gran industria” venezolana siempre invirtió en equipos de punta. Trajo el offset y las primeras imprentas digitales al país. Y en cuanto a la creatividad, siempre contrató a los mejores talentos para que resolvieran sus diferentes necesidades gráficas.

En el área de las publicaciones industriales, la industria petrolera fue pionera con la revista Tópicos Shell, creada en 1939 por la Dutch Shell en Maracaibo.

Este medio que circuló durante más de 50 años, cerró su ciclo al pasar a Maraven, antigua filial de PDVSA. A través de la revisión de la colección de Tópicos se observan los cambios tecnológicos en la producción gráfica así como la evolución en el estilo de su diseño, desde los cabeceros de las portadas hasta la diagramación del contenido.

Para ilustrar esta nota coloqué las dos portadas de celebración de los 50 años de esta revista: la primera, la número 597, de junio 1989 es un diseño de ABV Taller de Diseño (el estudio de Waleska Belisario y Carolina Arnal), y la segunda, la número 603, fue diseñada por Natascha Centlik.

En ambos casos se refleja la estética cinética que marcó una época en nuestro país, tanto en las artes, como en el diseño, con el leit motiv del número cincuenta.

Tópicos fue apenas una de las tantas publicaciones producidas por la industria petrolera venezolana. Fuera de sus muros circularonlas célebres El Farol y Shell, dedicadas a la cultura, y mucho más adelante, en la década de los ochenta, recordemos la fabulosa colección Cuadernos Lagoven, cuyas portadas y diagramación fueron encomendadas a diferentes diseñadores gráficos.